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DROM en La Haya

En el Theater de Regentes el 15 de junio del 2025

 

DROM, creado y dirigido por Cristiane Azem, es un espectáculo que narra el viaje milenario del pueblo gitano desde la India hasta España a través de la danza. En esta nueva edición que se estrenará el 15 de junio en el Teatro de Regentes de la Haya, bailarinas de la compañía original se encuentran con artistas residentes en los Países Bajos para dar vida a una experiencia intercultural única.

Del Rajastán a Granada, pasando por Persia, Turquía, Centroeuropa, Egipto y Francia, DROM convierte el escenario en un mapa vivo de emociones, giros y culturas. Estrenado con éxito en el Teatro de Madrid, vuelve ahora con nueva energía en el marco del Año del Pueblo Gitano, como homenaje a 600 años de historia compartida.

Una obra llena de belleza, fuerza y memoria. Un viaje que se baila.

 

Un viaje musical por las raíces gitanas

La música de DROM es el alma del espectáculo: un viaje sonoro que acompaña y da sentido a la danza, conectando culturas, emociones y paisajes. Fruto de una rigurosa investigación, cada pieza está cargada de referencias auténticas, y marca un nuevo destino en el recorrido de la caravana.

El viaje comienza en la India con Pundela, relato musical de un éxodo, y continúa con los ritmos vibrantes del Rajastán, de la mano del grupo Musafir. Desde allí, la ruta se adentra en Persia con melodías clásicas de tombak y santur, para desembocar en la espiritualidad derviche de Turquía, donde el nay y el ayub evocan lo sagrado, mientras
ritmos zíngaros animan las cortes otomanas.

En Europa Central, suena Ederlezi, himno romaní, que abre paso a danzas rumanas
llenas de alegría y virtuosismo. En Francia, la devoción a Santa Sara se mezcla con el
desenfreno del jazz manouche. Más allá del Bósforo, Egipto recibe a la caravana con
músicas del desierto, gaitas arcaicas y resonancias faraónicas.

El viaje culmina en España, donde la herencia gitana se funde con la música andalusí.
Una fusión entre La Tarara y Ya bent baladi simboliza ese mestizaje, que desemboca
en un corrido gitano, antes de cerrar el círculo con la voz de Camarón y ecos de la
India.

Una travesía musical que es también un homenaje al espíritu nómada, a la memoria
compartida y a la belleza del mestizaje.